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En la Audiencia General celebrada el 6 de mayo de 2009, el Papa Benedicto XVI explicaba, apoyándose en la enseñanza de S. Juan Damasceno (675-749), que los católicos veneran las reliquias de los santos sobre la base de la convicción de que los santos cristianos, al haber participado en la resurrección de Cristo, no pueden ser considerados simplemente como “muertos”.

En la Basílica se custodian tres reliquias ex ossibus. Una de ellas fue solicitada y obtenida por el Papa Bonifacio VIII en el año 1297 y entregada por el rey don Jaime II el 10 de agosto de 1307.

Otra se encontraba en el Monasterio de san Lorenzo del Escorial. El 20 de marzo de 1920 fue confiada al Obispo de Huesca para que la entregara a la ciudad y a la diócesis de Huesca.

Estas reliquias veneran a lo largo del año, con ese cariño que todos los oscenses guardan en su corazón al saberse acompañados por su santo patrono de tantos modos y maneras. La fe de nuestras gentes es capaz de tocar esta materialidad de San Lorenzo que se hace presente en el aquí y en el hoy de todos los tiempos.

Reliquia “ex ossibus”. Busto reliquiario.