

La devoción a san Lorenzo tiene concreciones que se han ido fraguando a lo largo de las centurias. El pueblo fiel ha encontrado formas litúrgicas y catequéticas que expresan ese deseo de incorporar los reflejos de una vida que se nos presenta como modélica e intercedente.
Diez días, diez tormentos. La contemplación de ellos, tienen lugar los diez viernes anteriores a la fiesta del santo. Litúrgicamente se contemplan al finalizar la misa vespertina, coronando la celebración del misterio pascual del Rey de los mártires.
I. Fue arrojado en cárcel tenebrosa.
II. Fue azotado y herido cruelmente.
III. Puesto en la catasta, le azotaron con escorpiones de acero.
IV. Aplicaron a sus miembros desnudos láminas candentes.
V. Le golpearon terriblemente, moliendo sus carnes con aceros emplomados.
VI. Rasgaron sus carnes con peines de hierro.
VII. Volvió a ser puesto en cárcel terrible, sin alimento ni bebida.
VIII. Puesto en la cratícula o parrilla, fue quemado a fuego lento.
IX. Revolvían su cuerpo en el fuego con garfios de hierro.
X. Puesto sobre la cratícula, arrojaron sal sobre sus heridas.

Óleo sobre lienzo. Martirio en la parrilla. Bartolomé Vicente. 1678.